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Nace
en Buenos Aires, Argentina,
en la primavera del año 1968.
Desde temprana edad desarrolla una manifiesta incapacidad
para comunicarse con el mundo que lo rodea de manera convencional.
A la edad en que sus amigos comienzan a salir a bailar, prefiere
quedarse hasta altas horas de la noche, dibujando mundos imaginarios,
en soledad.
Esta circunstancia explica, en parte, la notoria falta de
swing que caracteriza sus movimientos hoy en día.
A los diecinueve años ingresa en el taller del maestro
Alberto Breccia, experiencia que encuentra altamente enriquecedora,
no sólo artísticamente.
A los veintiún años comienza a estudiar Comunicación
Visual en la Universidad de Belgrano en Buenos Aires, pero
huye raudamente, jurándose solemnemente no volver a
caer jamás en las garras de la chatura y la mediocridad;
promesa que nunca llegó a cumplir del todo.
Sobrevive dignamente a diversas crisis existenciales.
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Estudia
pintura en el taller de Magdalena Beccarinni y experimenta
desprejuiciadamente con diversos medios y lenguajes: dibujo,
pintura, collage, objetos, arte digital, escultura, música,
literatura, etc.
Alguna vez se le ha oído decir: "desde mi discutible
punto de vista, el verdadero propósito del arte es
mentir, fingir que el mundo es algo que no es". Y es
en ese sentido que dice sentirse influenciado por el arte
fantástico de todas las épocas, inclusive por
disciplinas ajenas al mundo de la plástica, como el
cine de ciencia ficción y de terror, o la literatura
fantástica en general.
Expone en diversos salones, concursos, exposiciones y gana
algunos premios a los que dice, con forzada y sospechosa humildad,
no darles importancia.
Desde finales del año 2000 reside en la isla de Mallorca,
España, a orillas del Mediterráneo, dedicándose
a las artes plásticas, el diseño, la música
y la literatura, mientras intenta no dejar de ser aquel niño
que imaginaba mundos imposibles.
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